PROYECTO 4: COMISIÓN Y REFLEXIÓN FINAL
Mi proyecto parte desde una mirada urbana amplia, enmarcada en un plan maestro que busca recuperar las dinámicas históricas asociadas a los bordes, especialmente aquellos ligados a la línea férrea. Durante años, este barrio se organizó alrededor de las vías, que funcionaban como un verdadero eje de encuentro comercial y social. Con su desuso, estos bordes se vaciaron y la vida productiva desapareció, debilitando la identidad del barrio y rompiendo su rol como espacio de relación cotidiana.
Desde esa lectura, el proyecto propone reactivar la relación urbano–barrial a través de la reconversión de las franjas paralelas a la vía férrea, transformándolas en un soporte activo de movimiento, cruce e intercambio. El terreno revela un borde largo y continuo que concentra los flujos en un solo sentido, mientras el cruce transversal se ve limitado. Mi propuesta intenta revertir esta condición, buscando que la memoria del tren y los flujos del barrio se entrelacen para generar un nuevo espacio de encuentro.
Conceptualmente, trabajo la idea de velocidad como una huella del movimiento. Tal como las luces de los vehículos dejan rastros en el tiempo, el proyecto se concibe como un conjunto de líneas dinámicas que expresan flujo continuo. Pero esta velocidad convive con momentos de pausa: espacios donde el movimiento disminuye y se permite la permanencia. Esta dualidad estructura la propuesta, articulando recorridos y lugares de estancia para construir una arquitectura que reconoce el tránsito constante sin renunciar a los espacios de habitar.
Creando así un sistema de movilidad, que ordene los flujos peatonales, ciclovías y transporte público, integrando barrio, parada ferroviaria y comercio. A escala urbana, la propuesta consolida un parque lineal que recupera el borde ferroviario, transformándolo de límite olvidado en corredor público. Además, se prolonga el eje histórico mediante un paso subterráneo que conecta ambos lados del barrio y funciona como corredor cultural, garantizando cruce seguro incluso durante el paso del tren.
A escala arquitectónica, la planta baja se libera para mantener continuidad visual y física entre barrio, comercio y espacio público. Se integran huertos productivos que recuperan la identidad histórica del lugar, mientras pilares en V permiten mantener la planta libre, reforzando la noción de fluidez. El nivel subterráneo se conecta verticalmente mediante escaleras y ascensores, articulando ambos niveles del proyecto. En lo ambiental, el sistema de recolección de aguas lluvias desde la cubierta alimenta jardines y huertos, cerrando un circuito sustentable.
Reflexión final del semestre:
Este semestre tuvo de todo. Siento que pude consolidar aprendizajes que no alcancé a comprender completamente el semestre pasado por el paro, especialmente en lo urbano, que es la parte que más disfruté; trabajar el plan maestro fue lo que más me motivó y donde sentí más claridad. Al mismo tiempo, quedo con sensaciones encontradas respecto al proceso de correcciones. En muchas ocasiones el poco tiempo disponible hacía que mis revisiones fueran muy breves y sin espacio para explicar bien mis avances. Eso provocó que ciertos problemas aparecieran recién en la entrega final, cuando nunca se habían mencionado antes, o incluso que algunas cosas antes aprobadas luego fueran observadas como errores. Fue confuso, pero también un aprendizaje: al final, uno debe adaptarse a las condiciones, igual que en la vida profesional uno se adapta a un cliente con tiempos, visiones y exigencias distintas.
A pesar de esas dificultades, cierro el semestre sintiendo que crecí tanto en lo proyectual como en mi capacidad de tomar decisiones bajo presión. Me llevo un proyecto que, con todo su proceso, refleja de dónde partí y hasta dónde fui capaz de llegar.
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